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CARMEN AMAYA: la Reina del Baile Flamenco

Con Buster Keaton, Cecil Taylor en la Costa Brava y el barri del Clot.
Un estandarte para nosotros, que reivindicamos que Barcelona es una capital del Flamenco. Una tarde de otoño, en nuestra escuela de Gracia, nos visitó  un vecino gitano del barrio, l´onclu Ricardo. Me lo había prometido, que me iba a buscar una fotografía, y la encontró. Estaba su padre, el guitarrista flamenco Ricardo Batista, con El Chino, su hija, Carmen Amaya, el actor Buster Keaton y un par de intelectuales, en la plaza Real. Corría 1930, Barcelona atraía personalidades internacionales, el mito Carmen Amaya se estaba gestando. Destacar, Gracia, por sus  guitarristas de Flamenco de primer nivel,  la familia González, con El Pescadilla, padre e hijo. No podemos olvidarnos de Andrés Batista que acompañó a Carmen, destacando en la película de Rovira Beleta: Los Tarantos.
Años más tarde se encontró al actor que puso la escena del revés, Chaplin. Traveller, gitano inglés, que describió el arte de Carmen, tras verla actuar en el  Carnegie Hall de Nueva York. “Es un volcán alumbrado por soberbios resplandores de música española”. La emoción surgió cuando el actor fue a saludar a la bailaora a los camerinos. “Ha valido la pena llegar hasta aquí para conocerte”, comentaba emocionada al saludar a Chaplin, en U.S.A.  América se encargó de catapultarla  en estrella internacional del show business, CARMEN AMAYA.

 

En la Costa Brava, particularmente en las playas de Palafurgell  -Pals, Begur, Tamariu-. La gente mayor, recuerda, las juergas flamencas que se fraguaron en sus pueblos.  En los primeros años sesenta, la llegada de los primeros turistas, mezclados con la burguesía barcelonesa,  fue el caldo de cultivo. El marco, un rincón mágico, acunado por la locura de la Tramuntana. El detonante, la llegada de Carmen Amaya. Se instaló en Mas d´en Pinc,  una casa antigua pero con mucha solera.  Con vistas al mar, que la vio nacer y morir, el Mediterráneo. Begur la adoptó, el pueblo y las instituciones. Su último acto de generosidad fue organizar un baile, en el viejo patio de la fábrica Forgas.  El fin, recaudar dinero para iluminar el castillo del pueblo. A la actuación acudieron personalidades como: Salvador Dalí y Gala, o Madeleine Carroll.  Su frágil estado de salud, no le permitió acabar su baile, el último baile de Carmen Amaya.

Cecil Taylor pianista y uno de los pioneros del FreeJazz, también quedó de piedra al verla bailar: “Ver bailar a Carmen Amaya fue para mí como si todo se detuviera, lo que es el homenaje más grande que se le puede rendir a otro artista. Hacer que alguien pierda todo sentido del tiempo, todo sentido de su propia existencia exterior”. En verano de 1989, Cecil Taylor, fue invitado a participar en el Seminario Internacional de Flamenco Carmen Amaya, celebrado en Begur. A lo largo de una semana, en la que fue casa de la bailaora, se desarrollaron diferentes actividades en su honor. Contó con destacados artistas, pero el grande allí  fue el maestro de la guitarra, el navarro, Sabicas.  Morente y la Barbería del Sur, Mayte Martin, Matilde Coral, otros muchos flamencos y artistas internacionales. En la parte organizativa formó parte el Tablao de Carmen, el Taller de Musics, junto a diferentes instituciones. Nos consta, que la convivencia de Cecil,  con los artistas flamencos y familias, en la Costa Brava, fue otra experiencia transcendental.

 

Paseando por el barrio del Clot, uno de esos pueblecitos que tiene la ciudad, hoy. En la parte antigua, puedes encontrarte un rincón, donde: arte, actualidad y Flamenco convergen. En los años  de los inicios de Carmen, estas pequeñas villas se anexionaron a la gran ciudad. Un nuevo súper barrio: el Eixample, unirá el Clot, Gracia, Sants, Horta, Sarria… a la ciudad antigua. Barcelona se salía de las murallas. En  la calle Escoles, te encontrarás con los murales urbanos elaborados por Btoy y Uriginal. El Openwall Showcase2013, con motivo del el 50 aniversario de su fallecimiento, introdujo a Carmen en el entorno urbano. Carmen Amaya llevó por el mundo con orgullo, su origen barcelonés y su pan con tomate. Es quizás nuestra artista más internacional, no olvidemos su legado, seguiremos buscando sus pistas en la noche de la ciudad.